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La siesta, esa costumbre española que ha llegado hasta el extranjero, puede hacer que nuestro corazón goce de una mejor salud, gracias a sus efectos relajantes sobre el organismo.

Queda demostrado que dormir 7 horas diarias puede hacer que disminuya hasta un 65% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, y reducir hasta un 83% las posibilidades de morir a causa de esta enfermedad, según datos del European Journal of Preventive Cardiology. El estudio revela que aquellas personas que duermen pocas horas tienen una mayor incidencia a padecer sobrepeso, hipertensión, obesidad, colesterol y trigilicéridos altos.

Cuando dormimos lo suficiente el cuerpo se relaja y provoca que la presión arterial disminuya, pero no sólo basta con dormir lo suficiente, tiene que estar unido a una rutina de hábitos cardiosaludables: una buena alimentación, practicar ejercicio, no fumar, evitar el alcohol…

La Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda echar una siesta de entre 20-30 minutos después de comer. Además de favorecer la digestión conseguiremos bajar la presión arterial y con ello reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Para conseguir un sueño de calidad es bueno tomar nota de los consejos que nos dan, como evitar el consumo de bebidas y productos estimulantes por las tardes, evitar la ingesta de alcohol antes de ir a dormir, evitar cenas abundantes, practicar deporte durante el día y mantener una rutina de horarios fija.

Toma nota de estos consejos ¡y a dormir! Tu corazón lo agradecerá :)

Deporte Intenso y muerte súbita_Proyecto+VidaEl pasado año proliferó la práctica de deportes intensos como técnica para perder peso y mantener la forma, con el aumento de actividades deportivas de fuerte intesidad. Estas actividades son buenas para el organismo pero no todos los corazones soportan un ritmo acelerado, por lo que se deberían seguir unas pautas médicas recomendadas antes de su práctica.

Datos de la Revista Española de Cardiología muestran que las personas que practican actividad deportiva de alta intensidad, tienen una mayor incidencia de padecer muerte súbita que las no deportistas. Esto no quiere decir que hacer deporte no sea bueno para la salud, sino que hay que saber el estado de salud que tenemos en primer lugar, y en segundo lugar establecer una rutina de ejercicios adecuados a cada persona.

El doctor Cabanes, especialista en medicina deportiva intensa y colaborador de Proyecto+Vida en cardioprotección, nos da una serie de recomendaciones para que podamos disfrutar de los beneficios del deporte sin que sufra nuestro corazón.

Reconocimiento cardiológico

Se debe realizar de forma previa al comienzo de la práctica deportiva, especialmente cuando nos animamos a dejar la vida sedentaria y comenzar con el deporte. El doctor explica que también otros deportes más comunes como el running, triatlón o maratones y carreras populares, tienen su riesgo cardíaco, ya que requieren más de un 70% de oxígeno en su práctica. Todo aquel ejercicio que acelera de forma considerada el corazón necesita un reconocimiento previo.

“Quienes vayan a iniciarse en un deporte de competición que implique esfuerzo físico intenso, deben someterse a un control médico especializado y personalizado para tener su propia historia clínica personal, que incluya una exploración física exhaustiva a nivel cardiovascular, con pruebas de esfuerzo y electrocardiograma como medida preventiva. Pero también los ex deportirtas que deciden retomar la práctica para volver a ponerse en forma tras unos años de inactividad y los mayores de 45 años con alguna enfermedad cardiovascular o con algún factor de riesgo como diabetes, hipertensión u obesidad”, apunta Cabanes.

Espacios cardioprotegidos

Los espacios cardioprotegidos son también algo fundamental para prevenir la muerte súbita en el deporte. Son aquellos que cuentan con al menos un desfibrilador instalado y preparado para su utilización en cualquier momento, cumpliendo con un correcto mantenimiento y personal formado en RCP/SVB.

Recientemente se han dado casos de jóvenes que se desvanecieron en el campo mientras practicaban deporte, cuya reanimación se produjo de forma tardía por la falta de desfibrilador en el lugar. Con un desfibrilador, las posibilidades de supervivencia aumentan en un 90%, debido a que los primeros minutos ante una parada cardiorrespiratoria son fundamentales para salvar un vida.